Final en blanco

FINAL EN BLANCO

 

La última vez que vi a Samuel Cuervo

volarse en palabras de colores,

algo hizo clic en mi cabeza.

Ahora noto en mí el tictac de los versos.

Un temblor rosa sube hasta mis dedos,

una chispa celeste, una alegría naranja,

un beso loco y carmín corren por mis venas.

Y veo en vosotros un matiz leonado,

una diferencia púrpura que os hace únicos y distintos.

Nadie podrá arrebatarnos

un arder negro cuando nos hieran,

una soledad borgoña, una felicidad cristalina.

Aquí y al otro lado del poema

no podemos ser solo nosotros,

somos también Samuel Cuervo,

somos ese azul que nos sostiene

en mitad de las dificultades,

somos ese matiz de la arena que duerme

a los niños yemeníes,

ese extraño verde que impulsa a los hombres

a cruzar fronteras, a subirse a concertinas.

Hermanos, hermanas, ¡encended los ojos!

Llevamos un universo dentro.

¡Explotad!, coloread la luna,

perfumad estrellas.

 

 

Pablo Macías

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