Un día bueno

UN DÍA BUENO

 

Me gustan los domingos.

Los domingos tienen una luz mucho más bonita.

No hay tantas personas opacas en esta ciudad

los domingos.

Por semana las personas opacas no dejan pasar

la luz.

 

Esta mañana, sin embargo, la realidad se me ahoga

en café triste, frío, sin canela.

Sentada en una esquina que una vez fue

muy pequeña para los dos, pero

hoy se presenta ante mí

infinita

 

-Esto no iba a ser un poema,

pero de Plath aprendí que

ningún sentimiento se deja atrás.

Hay que mimarlo, retomarlo y convertirlo en

algo más-

 

Presente y simple.

Me arropo en banalidades.

Hilo las consecuencias sin encontrar las causas y

desde que no estás pienso.

Tomo cuenta de mi ser y me pregunto:

Nada me ata a la vida

y aún así me quiero zafar.

 

Laura Montes Menéndez

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